Respirar, moverse, observar, estar. Una práctica para hacer una pausa y volver a conectar con el cuerpo y el presente.
Hay algo de nuestra experiencia que se expresa más allá de las palabras, aparece en la respiración, en las tensiones del cuerpo, en la forma en que habitamos una postura o en nuestra dificultad para hacer una pausa. El yoga y la meditación pueden abrir un espacio para acercarnos a esa dimensión dentro del proceso terapéutico.
A veces, la palabra alcanza para comprender lo que nos sucede. Otras veces, hace falta volver al cuerpo para poder sentirlo, expresarlo o simplemente permanecer ahí sin tener que resolverlo de inmediato.
No hace falta tener experiencia previa en yoga ni en meditación. Estas prácticas se incorporan de manera gradual, sesión a sesión, cuando el proceso lo necesita y de una forma que tenga sentido para cada persona, no como técnicas aisladas, sino como parte de una manera integral de trabajar.